
Aniquilación
Título original: Onslaught

“Aniquilación” (Onslaught) de Adam Wingard, es una carta de amor al cine de serie B, directo y desenfadado de los 70 y 80. Con una manejable duración de 92 minutos cuenta una historia sencilla y directa, aunque lo podría haber sido mucho más, y que bebe absolutamente del cine de John Carpenter, de hecho me ha parecido un homenaje poco encubierto a “the fog”, con demasiados parecidos como para que sean solo casualidad. Los asesinos implacables con ojos luminosos, la eterna niebla, la música de sintetizador y una madre devota que hará lo que sea para proteger a su hija. Wingard nunca ha ocultado su gran admiración por el maestro Carpenter.
Tampoco parece casual que los tres asesinos usen algunas armas míticas de las películas slasher, y que sean casi indestructibles, como si Jason Voorhees, Michael Myers y Leatherface estuviesen persiguiendo a los protagonistas.

La película apuesta por la acción estilizada, gore exagerado, y planos muy cuidados, con una espectacular fotografía de claroscuros, pero no es perfecta ni de lejos. El trabajo de personajes no me ha convencido, con una Celeste, interpretada por Adria Arjona, que lejos de provocarme empatía, solo me daba ganar de meterla en un frenopático. Rebecca Hall pasaba por allí y está más que desaprovechada, mientras que Dan Stevens (actor fetiche de Wingard) tiene un papel interesante pero que me pareció bastante insustancial. Demasiados villanos que podrían haber sido menos de la mitad y la película habría funcionado igual. Adam Wingard es un director irregular, de esos que siempre está a punto de tocar el cielo pero que normalmente se queda a medio camino. “The guest” y “You’re next” son sin duda sus mejores películas, y tienen puntos muy interesantes y únicos, bastante mejores que “Aniquilación”.
No puedo decir que esperaba algo mejor, solo es un consumible para subir la adrenalina durante hora y media y no pensar demasiado. Y a veces no necesitamos nada más. Al menos tenemos a Reginald VelJohnson, nuestro querido Carl Winslow de “Cosas de casa”, al que vemos bastante poco últimamente en producciones de cierto peso.
#sitges2026
Tráiler (en inglés)
Críticas recientes · acción

Hope
En “Hope”, la trama nos lleva a Hope Harbor, aldea pesquera junto a la zona desmilitarizada coreana, donde los vecinos temen a un misterioso animal que está haciendo estragos. Aislados e incomunicados, descubren a base de persecuciones, que la bestia esconde algo mucho más peligroso. La nueva monster movie de Na Hong Jin (The Wailing) es pura adrenalina que te da pocos respiros, y cuando te los da, consigue que te mueras de risa, asco y miedo. Y es que los coreanos son los mejores mezclando géneros. Quien haya visto más de dos o tres películas coreanas sabe que, da igual el género en el que se base, siempre basculan entre los extremos sin ruborizarse. Esto para el occidental ya es bastante extraño, pero lo que más extraño nos resulta es que a los coreanos esto les sale bien. “Hope” es acción durante la mayor parte del metraje. Como si fuera un “Bullit” de 160 minutos, tenemos persecución tras persecución a pie, en coche y a caballo. Hay tantas persecuciones que uno se pregunta ¿para qué tanto y tan largo? y no obtiene ninguna respuesta. Simplemente es así. Esto a veces funciona y otras no tanto. El primer acto es muy entretenido, porque tenemos un misterio que cada vez parece tener más capas, y junto con la acción, entretiene al máximo. Pero una vez sabemos algo más de la trama, sobre todo si dividimos la película en dos partes bastante bien diferenciadas, la segunda parte se desinfla considerablemente, y no por falta de acción, que la hay, y mucha. Es solo que lo que se nos cuenta ya resulta bastante reiterativo. Para cuando acaba la película, la sensación es de no saber muy bien lo que has visto y por qué, pero eso no debería impedir disfrutarla al máximo. Quedémonos con lo bueno. Los setpieces son salvajes y espectaculares, y la tensión es mayúscula, continuamente. Los actores son intensos y autoparódicos, algo muy coreano, y la fotografía y música son excelentes. No soy nadie para decir que a la película “le sobra metraje”, pero no puedo evitar pensar que es posible que “Hope” hubiese podido contar lo mismo, y con mayor eficacia, en un par de horas.

Sacrifice
“Sacrifice” de Romain Gavras es tan vacío como otras obras del director. Su modus operandi es claro, nos da un arranque y primer acto fantásticos, nos da esperanzas de que vamos a ver algo realmente especial, y luego se desinfla como un globo. Esto ya pasó con su famosa “Athena”, formalmente excepcional pero muy vacía de contenido. En este caso nos encontramos con una secta liderada por Joan (Anya Taylor-Joy), que asalta una gala de famosos para sacrificar a una estrella de cine (Chris Evans), un multimillonario (Vincent Cassel) y una artista, según dicta una extraña profecía. Tiene un buen primer acto en el que todavía no sabemos demasiado bien qué esperarnos, pero después se va por las ramas sin saber demasiado bien qué nos quiere contar. Desconozco si es una crítica al capitalismo, a las sectas o al ecologismo, pero me parece que simplemente es un intento de análisis de algunas variopintas mentes enfermas. Algunos momentos son visualmente muy poderosos, con bonita fotografía, con un estilo muy Gavras, y hay que reconocer a Anya Taylor-Joy y Chris Evans que lo dan todo y no se dejan una gota por sudar, pero el material original no es demasiado bueno y no tienen tanto espacio para brillar. John Malkovich como líder de la secta ya lo habíamos visto el año pasado en la pésima “Opus”, y aquí está aún más desaprovechado, en un modo automático que a veces da vergüenza ajena. “Sacrifice” es insustancial, insulsa y vacía. Un quiero y no puedo.

Bad Lieutenant: Tokyo
Yabuki, es un detective corrupto, adicto al juego y a las drogas en la ciudad de Tokio. Le asignan como compañero de una misteriosa agente del FBI, para que encuentren a la hija desaparecida de un poderoso político estadounidense. La investigación lo arrastra a una espiral de violencia, con un ex yakuza vengativo que literalmente convierte a sus víctimas en albóndigas. Tuve mi momento de obsesión con Takashi Miike a principios de los 2000, cuando este loco japonés florecía con la trilogía de “Dead or alive”, “Visitor Q”, “Ichi the Killer”, “The Happiness of the Katakuris” y tantas otras. Después le perdí la pista y fui viendo sus películas a cuentagotas, algunas mejores y otras peores. Siempre ha estado ahí desde hace mucho tiempo, por eso tenía mucho interés en ver su enésima película “Bad Lieutenant: Tokyo”. Lo primero que se te viene a la cabeza es que como mínimo la película iba a ser tan dura, subversiva y loca como sus hermanas, hijas de Ferrara y Herzog. Y lo segundo es que seguro que Miike le iba a imprimir su propia marca, su sello personal, que es esa pizca justa de locura para salir del cine aplaudiendo. Desgraciadamente, Miike no consigue ni lo uno ni lo otro. BLT es un producto flácido, carente de ingenio, de capacidad de sorpresa y de violencia, más allá de algún momento algo sangriento. Yabuki es un personaje protagonista sin sangre, atormentado pero lo justo, y como buen japonés sumiso pero mal antihéroe malote, se convierte en el perrito faldero de la agente del FBI interpretada por Lily James. Pero aquí no acaba todo lo malo, precisamente esa agente sin nombre, que debería ser un contrapunto cultural en la historia, se convierte en un componente insulso de la trama que no aporta nada, más allá de la evidente atracción física que le genera al protagonista. El momento con más violencia y acción, en una discoteca y causado por ella, comienza de manera ridícula y después no mejora. No todo es malo, porque el villano, aunque mal aprovechado, es carismático y aterrador (me encanta ese cubo con “herramientas” que siempre lleva). Pero más allá de cierta iconografía interesante, el resto es una colección de rincones comunes y convencionalismos que no me han interesado en absoluto. Como Miike hace varias películas al año, seguro que habrá hecho unas cuantas buenas para cuando se me pase la decepción. Para mí, Miike siempre será Miike, y cuando alguna sale regular, ya saldrá otra buena.

Mayday
Había dejado de lado este estreno de Apple TV porque me sonaba a genérico y había leído algunas malas críticas. Error. A Ryan Reynolds le ha venido muy bien alejarse de Shawn Levy y probar suerte con otros creadores, en este caso con Jonathan Goldstein y John Francis Daley, los de la grandiosa "Dragones y Mazmorras". Aunque ésta no se le acerca en calidad al revisionado del juego de rol, es muy entretenida, muy divertida y en ocasiones bastante sorprendente. A veces no sabe encontrar su sitio en cuanto a ritmo y tono, pero se agradece que sea un producto (sí, es un producto) que se quiere salir un poco de lo genérico, solo un poco, y que nos quiera sorprender bastante a cada momento. Está muy bien rodada, con buena acción y buenas peleas. Te arregla una tarde de domingo.
