
Sueños de trenes
Te voy a recomendar la película más bonita que verás en Netflix este año.
Estoy hablando de “Sueños de trenes”, un film de Clint Bentley basado en la novela homónima de Denis Johnson, que narra la vida, literalmente toda la vida, de Robert Grainier, un hombre corriente, sin grandes sueños, que tiene una vida normal, con una mujer a la que ama, y su pequeña hija a la que adora, pero si algo nos enseña el film es que la línea entre la felicidad plena y la más horrible caída en desgracia, es muy fina.
Bentley, que fue nominado al Oscar a mejor guion adaptado por “Sing Sing”, maneja con enorme sensibilidad los tempos, creando un universo contemplativo en el que Grainier es el protagonista absoluto, con una interpretación magnífica de Joel Edgerton, el eterno hombre de mirada perdida, que surca por el tiempo mientras personas maravillosas vienen y se van, como los personajes interpretados por Felicity Jones, William H. Macy o Kerry Condon.
“Sueños de trenes” tiene una bella fotografía de Adolpho Veloso, y su paleta de colores parece una postal en movimiento, pero no exagero si digo que la belleza visual es la menor de sus virtudes. La película es una oda, quasi épica en su naturalidad, a los hombres y mujeres anónimos que dieron forma a los Estados Unidos de inicios del siglo XX, aquellos que pasaron por su historia como un suspiro, sin hacer ruido, sin levantar la voz, pero que contribuyeron de manera indeleble, con su sudor y esfuerzo, a construir la gran nación que es hoy en día.
En la vida hay pocas películas que toquen el corazón y “sueños de trenes” es una de ellas. Recomendadísima.