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Carátula de King Kong
Crítica · 1976

King Kong

★★★★Revisionado
Fotograma de King Kong

King Kong es simplemente un mito moderno. Un ser gigantesco y primario que ya es parte de la mitología del siglo XX. Una especie de Kraken de nuestros tiempos con un twist adorable. Y si no piensas que el mono es la víctima y el héroe de la historia, no sigas leyendo.

Los 70 fueron convulsos, el New Hollywood, los enfant terribles haciendo de las suyas y cagándose en los antiguos estudios, ese estilo tan brusco y seco que caracteriza a esa década, y por supuesto Spielberg. Ese maldito niño perfecto con una visión voraz de lo que la gente necesitaba y no estaba teniendo. Su “Tiburón” del 75 marcó un antes y un después en el cine blockbuster que atrajo a masas de gente a ver la siguiente summer movie, también significó un aumento importante de las monster movies.

De pronto había hambre de bichos, y los productores tienen mucho instinto. Tuvimos mil exploits acuáticos como “Orca, la ballena asesina”(adoro esa película), “Piraña” de Dante y “The last shark”(sí, los italianos sacaron tajada también), pero justo durante el rodaje de “Tiburón” ya se había producido una lucha a muerte entre la Universal y Dino de Laurentiis por el control de la nueva película de “King Kong”, llegando a un acuerdo de coproducción entre ambas productoras que significaba el control creativo del productor italiano. No se puede decir que la película de Guillermin fuese fruto del éxito del filme del escualo gigante, pero sí podemos decir que forma parte del zeitgeist de la época en el que se buscaba el más y mejor.

Fotograma de King Kong

Como confirmó Rick Baker en el pase de la versión restaurante en el Auditori de #sitges2026, los productores tenían una visión muy clara de que iban a hacer una versión “mucho mejor”(jaja) del “King Kong” de 1933, actualizada a los tiempos modernos de los 70. De manera completamente irónica, el malo de la película pertenece a una mega corporación petrolífera ansiosa de dinero, que si no lo consigue con el petróleo, lo conseguirá con la bestia.

El cambio masivo que hoy en día nos recuerda a unos tiempos que nunca volverán, es la sustitución del climax en el Empire State building por las Torres Gemelas. Los cambios me funcionan, porque añaden algo nuevo, pero al mismo tiempo se mantiene la esencia, que es una historia emotiva reminiscente a la Bella y la Bestia cuyo final es trágico y, en este caso, realmente impactante, con esos disparos cargados de odio que impactan en la carne de Kong de manera cruenta y horrible.

La película no es perfecta, y tiene muchos rincones vacíos. La hipnótica Jessica Lange tiene un papel más bien plano de “rubia tonta” que me carga un poco, y Charles Grodin es completamente autoparódico en el papel de lameculos corporativo.

Los efectos animatrónicos y de maquillaje son la guinda del pastel, con un gorila bípedo que Rick Baker confirmó que los productores querían “humanizar”, comportándose más como un hombre que como un mono. Es evidente que Baker podía haber hecho algo muy distinto, teniendo en cuenta que hizo los trajes hiperrealistas de gorila en “Gorilas en la niebla”, de 1988. Otro dato curioso es que el propio Rick Baker se encargó de vestir el traje de gorila en la mayoría de las escenas, lo cual le hacía sudar litros de sudor a lo largo de las duras jornadas.

Fotograma de King Kong

Adoro esta película, es parte de mi infancia videoclubera y mi opinión es completamente parcial, pero creo que “King Kong” es una película que vale la pena reivindicar, a pesar de que siempre se vaya a ver ensombrecida por el increíble y atemporal clásico de Cooper y Schoedsack, y para las nuevas generaciones, por la excepcional versión que nos trajo Peter Jackson en 2005.

#clasicos

#sitges2026

Tráiler (en inglés)

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En España, según JustWatch. Puede cambiar. El enlace de Prime Video es de afiliado.

Críticas recientes · aventuras

Carátula de Sacrifice
★★2025

Sacrifice

“Sacrifice” de Romain Gavras es tan vacío como otras obras del director. Su modus operandi es claro, nos da un arranque y primer acto fantásticos, nos da esperanzas de que vamos a ver algo realmente especial, y luego se desinfla como un globo. Esto ya pasó con su famosa “Athena”, formalmente excepcional pero muy vacía de contenido. En este caso nos encontramos con una secta liderada por Joan (Anya Taylor-Joy), que asalta una gala de famosos para sacrificar a una estrella de cine (Chris Evans), un multimillonario (Vincent Cassel) y una artista, según dicta una extraña profecía. Tiene un buen primer acto en el que todavía no sabemos demasiado bien qué esperarnos, pero después se va por las ramas sin saber demasiado bien qué nos quiere contar. Desconozco si es una crítica al capitalismo, a las sectas o al ecologismo, pero me parece que simplemente es un intento de análisis de algunas variopintas mentes enfermas. Algunos momentos son visualmente muy poderosos, con bonita fotografía, con un estilo muy Gavras, y hay que reconocer a Anya Taylor-Joy y Chris Evans que lo dan todo y no se dejan una gota por sudar, pero el material original no es demasiado bueno y no tienen tanto espacio para brillar. John Malkovich como líder de la secta ya lo habíamos visto el año pasado en la pésima “Opus”, y aquí está aún más desaprovechado, en un modo automático que a veces da vergüenza ajena. “Sacrifice” es insustancial, insulsa y vacía. Un quiero y no puedo.

Carátula de Wildwood: El Bosque Salvaje
★★★★★2026

Wildwood: El Bosque Salvaje

Es difícil describir con palabras lo que se siente cuando se ve un hito de la animación en pantalla grande, y si es en el Auditori del Festival de cine de Sitges, la emoción es inconmensurable. El argumento sigue a Prue McKeel, una chica de 12 años de Portland, que pierde a su hermano, secuestrado por unos cuervos, y tiene que adentrarse en el Bosque Impenetrable, un sitio de fantasía donde animales y humanos conviven entre misterios, intrigas de poder y una guerra a punto de estallar. “Wildwood” de Travis Knight, se basa en la trilogía de novelas de Colin Meloy, cantante de The Decemberists y vecino de Portland. Curiosamente, Knight ya conocía la historia a través de Meloy, y ya llevaba queriendo hacer la versión animada desde hacía 16 años, pero Meloy le hizo jurar que no la haría hasta que todos los libros estuviesen publicados. Y Knight cumplió su promesa. Si somos mal pensados, nos pueden venir a la cabeza películas que ya hicieron algo parecido con personajes del bosque, pero con resultados irregulares, como “Ferngully” (1992) o “Epic, el mundo secreto” (2013), pero la nueva película de Travis Knight es mucho más cercana a la creación de mundos de Lewis Carroll con “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, o de Ghibli con “El viaje de Chihiro” o “La princesa Mononoke” pero en un entorno occidental. “Wildwood” crea su propio universo, su propio cuento, con una mezcla de imaginería gótica y folklore europeo, y sorprende por el contenido adulto de sus temas, con lecciones morales terroríficas y el pasado que no nos deja vivir (aquí ningún adulto queda sin su particular castigo). La historia se aleja de los típicos cuentos de niños y trata sus temas con crudeza, no sólo en la trama, sino en lo visual, porque “Wildwood” es violenta y dura, y no escatima en sangre cuando la historia lo requiere. Es una película familiar, pero no es para niños muy pequeños. Quien haya visto alguna película de Laika, sabe que la trama estará cuidada y la animación, mezcla de stop-motion tradicional y otras técnicas modernas, será soberbia. En la película se han usado más de 200 marionetas, 54 personajes protagonistas y más de 100 localizaciones. Según el productor Sam Wilson, el rodaje duró cinco años y la película tiene más de 165.000 fotogramas, cada uno capturado a mano en sesiones de entre 15 minutos y una hora. Trabajaron en ella más de mil personas, y luce cada maldito segundo. En algunos momentos emocionales para los personajes, los rostros están tan bien hechos y animados, y tienen tanta textura, que es difícil no llorar. Curiosamente, uno de los motivos por los que Knight no hizo la película antes, fue porque todavía no contaban con la tecnología necesaria para llevarla a cabo tal y como la querían en Laika. El reparto de voces en inglés es excepcional, con Carey Mulligan, Mahershala Ali, Angela Basset, Charlie Day y Richard E. Grant entre muchos otros. Os aseguro que no habéis visto un nivel de despliegue técnico, personajes animados, decorados llenos de texturas, ¡y todo a la vez! como en esta película. Es un espectáculo visual masivo que hay que ver en pantalla grande. Además, una película en la que Tom Waits hace de coyote, tenía que ser buena.

Carátula de Coyote vs. Acme
★★★2026

Coyote vs. Acme

COYOTE VS. ACME Un coyote que está harto de que le fallen los productos ACME cada vez que intenta cazar al correcaminos, decide demandar a la corporación y con ello, destapa una conspiración surrealista llena de corrupción y traiciones. Entiendo las buenas intenciones. A través de un asunto totalmente cartooniano, la película desarrolla una trama seria, siempre teniendo en cuenta que nos lo pasemos bien y nos divirtamos. Que el coyote esta vez sea el auténtico protagonista de la película, ayuda a que quieras que esto realmente funcione. Por desgracia, "Coyote vs. ACME" no consigue sorprender, y se queda en un entretierras extraños que puede aburrir a los niños y que no es lo suficientemente serio o atrayente para los adultos. Will Forte y Lana Condor hacen lo que pueden, los visuales son buenísimos, y siempre es maravilloso cuando hay una película que mezcla animación 2D con imagen real, pero... De verdad querría que esto me hubiese encantado, pero se me ha quedado en un sencillo "ok". Es un estreno de la semana en plataformas, ni más ni menos que eso.

Carátula de Resident Evil
★★★★2026

Resident Evil

MI RESEÑA DE RESIDENT EVIL Video review: RESIDENT EVIL (2026) OPINIÓN SINCERA youtu.be/ahrnC8Aj_IM Zach Cregger manipula pero nunca engaña. “Barbarian” fue un ejemplo de narración fracturada, y con “Weapons” nos hizo un “Pulp fiction” de terror que nos dejó a todos con la boca abierta. Sus guiones son originales en lo formal y en el fondo, con un humor muy particular, que molesta a algunos (pobres de ellos) y genera idolatría en otros. Yo me sitúo más cerca de lo segundo que de lo primero. Estamos acostumbrados a los mismos patrones en ciertos géneros, una y otra vez. En el terror, los sustos fáciles, los personajes odiosos y los monstruos terroríficos. Aquí el director agarra todos esos estándares y los reconfigura de manera que se sientan frescos y originales. Cregger podría haber elegido una narración fracturada de nuevo, con historias paralelas o un medio tiempo sorprendente, simplemente añadiendo zombies y virus T. Podría haber sido cobarde, pero no lo ha sido. Ha decidido seguir a un personaje corriente en un viaje extraordinario, exactamente igual que si escogiéramos un personaje en un videojuego y tuviéramos que ir encontrando pistas y armas para ir mejorando y sobreviviendo en la partida. Austin Abrams es el protagonista absoluto en una misión que se hace harto complicada a medida que avanza hacia Racoon City. La tensión es continua y sin respiro, literalmente sin respiro, como una partida en modo “avanzado”. La fotografía es de Dariusz Wolski, habitual de Ridley Scott, y está muy cuidada, creando una atmósfera llena de oscuridad pero lo suficientemente iluminada como para que sintamos terror y deseemos ver mucho más. Es habitual leer que la película toma mucho de “la cosa” de Carpenter, y es innegable el homenaje en la forma. Las criaturas son algo extraño, que es difícil de ubicar en el imaginario “zombie” habitual, imagino que es algo totalmente premeditado por parte de Cregger, porque ya estamos hartos de ver a los típicos comedores de cerebros. Aquí tenemos todo un bestiario de bichos raros, con cualidades mutantes muy variadas que sirven para amenizar la historia hasta niveles surrealistas. Por supuesto, es una película de Zach Gregger, así que el humor está siempre presente, y las malas pulgas también. No hay amor por los personajes, son simples marionetas a su mando. Esto hace que en todo momento sepas que cualquiera está en riesgo. Creo que “Resident evil” va a enfadar mucho a los fans más acérrimos, porque la historia es completamente original, y el tono también es muy diferente a los videojuegos, pero va a gustar mucho al usuario medio que busca un rato de diversión sin pensar demasiado en si sale Jill Vallantine o Chris Redfield, si es que saben quienes son. Absoluta salvajada que debéis ver en pantalla grande.