
Wildwood: El Bosque Salvaje
Título original: Wildwood

Es difícil describir con palabras lo que se siente cuando se ve un hito de la animación en pantalla grande, y si es en el Auditori del Festival de cine de Sitges, la emoción es inconmensurable.
El argumento sigue a Prue McKeel, una chica de 12 años de Portland, que pierde a su hermano, secuestrado por unos cuervos, y tiene que adentrarse en el Bosque Impenetrable, un sitio de fantasía donde animales y humanos conviven entre misterios, intrigas de poder y una guerra a punto de estallar.
“Wildwood” de Travis Knight, se basa en la trilogía de novelas de Colin Meloy, cantante de The Decemberists y vecino de Portland. Curiosamente, Knight ya conocía la historia a través de Meloy, y ya llevaba queriendo hacer la versión animada desde hacía 16 años, pero Meloy le hizo jurar que no la haría hasta que todos los libros estuviesen publicados. Y Knight cumplió su promesa.

Si somos mal pensados, nos pueden venir a la cabeza películas que ya hicieron algo parecido con personajes del bosque, pero con resultados irregulares, como “Ferngully” (1992) o “Epic, el mundo secreto” (2013), pero la nueva película de Travis Knight es mucho más cercana a la creación de mundos de Lewis Carroll con “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, o de Ghibli con “El viaje de Chihiro” o “La princesa Mononoke” pero en un entorno occidental.
“Wildwood” crea su propio universo, su propio cuento, con una mezcla de imaginería gótica y folklore europeo, y sorprende por el contenido adulto de sus temas, con lecciones morales terroríficas y el pasado que no nos deja vivir (aquí ningún adulto queda sin su particular castigo). La historia se aleja de los típicos cuentos de niños y trata sus temas con crudeza, no sólo en la trama, sino en lo visual, porque “Wildwood” es violenta y dura, y no escatima en sangre cuando la historia lo requiere. Es una película familiar, pero no es para niños muy pequeños.
Quien haya visto alguna película de Laika, sabe que la trama estará cuidada y la animación, mezcla de stop-motion tradicional y otras técnicas modernas, será soberbia. En la película se han usado más de 200 marionetas, 54 personajes protagonistas y más de 100 localizaciones. Según el productor Sam Wilson, el rodaje duró cinco años y la película tiene más de 165.000 fotogramas, cada uno capturado a mano en sesiones de entre 15 minutos y una hora. Trabajaron en ella más de mil personas, y luce cada maldito segundo. En algunos momentos emocionales para los personajes, los rostros están tan bien hechos y animados, y tienen tanta textura, que es difícil no llorar. Curiosamente, uno de los motivos por los que Knight no hizo la película antes, fue porque todavía no contaban con la tecnología necesaria para llevarla a cabo tal y como la querían en Laika.
El reparto de voces en inglés es excepcional, con Carey Mulligan, Mahershala Ali, Angela Basset, Charlie Day y Richard E. Grant entre muchos otros.

Os aseguro que no habéis visto un nivel de despliegue técnico, personajes animados, decorados llenos de texturas, ¡y todo a la vez! como en esta película. Es un espectáculo visual masivo que hay que ver en pantalla grande.
Además, una película en la que Tom Waits hace de coyote, tenía que ser buena.
#SITGES2026
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