
No hay otra opción
Esta semana se estrena "No other choice", una de las mejore películas del pasado año, que sigue la tendencia de la excelencia estilística y formal de las últimas obras de Park Chan-wook. Un óleo de gran riqueza cromática y simbólica, con una historia enrevesada que va aflorando capas que contribuyen al desarrollo de personajes y a un desenlace ganado y redondo.
Basada en la novela “the Ax” de Donald E. Westlake, la trama sigue la crisis vital y laboral de un hombre de mediana edad que cree que lo tiene todo, hasta que se da cuenta de que todo lo que creía seguro, tiene en realidad la consistencia de un castillo de naipes.
El film sirve como sátira mordaz y despiadada hacia un modelo de vida que creemos sólido, pero que en realidad pende de un hilo y sin red debajo.
La desesperación patológica del personaje cuando su mundo comienza a derrumbarse, tal vez se entiende mejor bajo el punto de vista de la cultura asiática, pero por desgracia, creo que cada vez más la empatía hacia los motivos de un personaje tan enfermizo, puede resultar universal.
Todo en la película es perfecto, la fotografía, la banda sonora, el montaje, y las actuaciones.
Lee Byung-hun y Son Ye-jin sostienen la película como un matrimonio unido por la desgracia, y los actores de reparto son una auténtica joya.
"No other choice" me ha sabido a Clouzot, a drama psicológico enrevesado con ese toque tragicómico, casi de comedia de situación, que solo los surcoreanos saben imprimir en sus films.
No paran de ocurrir cosas en pantalla, y todo ello hecho con una técnica exquisita.
"No other choice" es una nueva obra maestra de Chan-wook, otra película evento del surcoreano que no tendréis otra opción que ver en la mejor sala que podáis.
CINE en mayúsculas.