
Found Alive
“Found alive” es un thriller de investigación criminal que explora los traumas y cicatrices que dejan los secuestros sexuales de larga duración. Por desgracia, esto no es un nicho ficticio, porque hay muchos más crímenes de este tipo de lo que pueda parecer.
Qué bueno que Carlota Pereda haya dado el salto al cine estadounidense. Vale, aquí seguramente podría explorar mucho mejor y más libremente su vertiente creativa, pero en los EEUU va a encontrar el presupuesto y, con el tiempo, las conexiones necesarias para explorar todo esto con muchos y mejores medios. Si sueno snob, lo siento, pero lo que en España es 1 millón, en EEUU son 15.
Aunque tarda algo en encontrar la historia que quiere contar, cuando ya sabemos el núcleo de la trama, se hace realmente interesante e incluso apasionante. Aunque tiene un trasfondo dramático y emotivo muy importante, también juega mucho a ser un “El silencio de los corderos” en su lado más de procedural, y reutiliza alguna de las sorpresas de la obra maestra de Demme, que lejos de molestarme me han parecido homenajes muy bien buscados. El villano es un ser oscuro y horrible que, lejos de parecer peliculero, da miedo porque ese tipo de maldad existe, y la vemos en las noticias cada cierto tiempo.
Chloë Grace Moretz está estelar como víctima con traumas y creo que debería explorar mucho más su lado más dramático, aunque me encanta cuando ha hecho cine de género como “Kick ass” o “Déjame entrar”(sí, es un buen remake).
Algunos momentos son genuinamente terroríficos, con gran atmósfera, pero también hay ocasiones en la que la suspensión de la realidad es evidente y hay que hacer saltos de fe importantes para seguir dando credibilidad a la historia.
“Found alive” es una buena película, entretenida, seria y que toca mucho de nuestra fibra por el tema sensible que trata.
#sitges2026
Críticas recientes · suspense

Clayface
“Clayface” es la nueva entrega de este extraño universo DC sin rumbo. Por suerte, la película abraza el body horror más repulsivo y el revenge thriller más ochentero. Matt Hagen, un actor en pleno ascenso en Hollywood, queda desfigurado tras el ataque de un jefe criminal de Gotham. Desesperado, se somete a un tratamiento experimental que reconfigura la materia orgánica, pero el experimento sale mal. Lo mejor de la película es que tiene un corte clásico y no trata de inventar la rueda. Tiene una estructura sencilla pero eficaz y no abusa ni de efectos visuales ni de recursos facilones. Me ha parecido algo muy parecido a lo que veríamos una noche de sábado en los 80 después de pasar por el videoclub, y eso me ha gustado mucho. El atormentado personaje de Matt Hagen (Tom Rhys Harries) tiene un arco de venganza con mucho sentido que lo lleva a cometer actos terroríficos. Los efectos son sencillos pero muy efectivos, y el gore fluye salvaje y sorprendentemente para una película de DC. De hecho hay algunos momentos de horror corporal que me dieron muchísimo asco, mucho más que con otras películas supuestamente más repulsivas. Dicho esto, vuelvo a lo enrevesado de este universo DC. Tenemos historias superheróicas como “Superman”, space operas fallidas como “Supergirl”, comedias negras de acción como “Peacemaker” y ahora este “Clayface” oscurísimo que no parece encajar demasiado bien en ningún género amigable con el universo de James Gunn. ¿Hacia dónde va esto? Sinceramente no tengo ni idea y tampoco parece que le importe a demasiada gente. Fui al cine con cinéfilos bastante bien informados y no tenían ni idea si la película era sobre un villano de “The batman II” o si saldría en la siguiente de “Superman” junto con el Pingüino. La gente ya no sabe ni lo que esperar ni lo que va a ver. Había muchos niños en la sala que creo que no han salido demasiado convencidos ni contentos, y los padres menos (demasiada sangre). “Clayface” es muy disfrutable. Una sólida película “standalone” que intentarán meter con calzador en un universo enloquecido, pero no hagáis caso. Pasad un buen rato sin pensar demasiado en el futuro.

Aniquilación
“Aniquilación” (Onslaught) de Adam Wingard, es una carta de amor al cine de serie B, directo y desenfadado de los 70 y 80. Con una manejable duración de 92 minutos cuenta una historia sencilla y directa, aunque lo podría haber sido mucho más, y que bebe absolutamente del cine de John Carpenter, de hecho me ha parecido un homenaje poco encubierto a “the fog”, con demasiados parecidos como para que sean solo casualidad. Los asesinos implacables con ojos luminosos, la eterna niebla, la música de sintetizador y una madre devota que hará lo que sea para proteger a su hija. Wingard nunca ha ocultado su gran admiración por el maestro Carpenter. Tampoco parece casual que los tres asesinos usen algunas armas míticas de las películas slasher, y que sean casi indestructibles, como si Jason Voorhees, Michael Myers y Leatherface estuviesen persiguiendo a los protagonistas. La película apuesta por la acción estilizada, gore exagerado, y planos muy cuidados, con una espectacular fotografía de claroscuros, pero no es perfecta ni de lejos. El trabajo de personajes no me ha convencido, con una Celeste, interpretada por Adria Arjona, que lejos de provocarme empatía, solo me daba ganar de meterla en un frenopático. Rebecca Hall pasaba por allí y está más que desaprovechada, mientras que Dan Stevens (actor fetiche de Wingard) tiene un papel interesante pero que me pareció bastante insustancial. Demasiados villanos que podrían haber sido menos de la mitad y la película habría funcionado igual. Adam Wingard es un director irregular, de esos que siempre está a punto de tocar el cielo pero que normalmente se queda a medio camino. “The guest” y “You’re next” son sin duda sus mejores películas, y tienen puntos muy interesantes y únicos, bastante mejores que “Aniquilación”. No puedo decir que esperaba algo mejor, solo es un consumible para subir la adrenalina durante hora y media y no pensar demasiado. Y a veces no necesitamos nada más. Al menos tenemos a Reginald VelJohnson, nuestro querido Carl Winslow de “Cosas de casa”, al que vemos bastante poco últimamente en producciones de cierto peso.

Bad Lieutenant: Tokyo
Yabuki, es un detective corrupto, adicto al juego y a las drogas en la ciudad de Tokio. Le asignan como compañero de una misteriosa agente del FBI, para que encuentren a la hija desaparecida de un poderoso político estadounidense. La investigación lo arrastra a una espiral de violencia, con un ex yakuza vengativo que literalmente convierte a sus víctimas en albóndigas. Tuve mi momento de obsesión con Takashi Miike a principios de los 2000, cuando este loco japonés florecía con la trilogía de “Dead or alive”, “Visitor Q”, “Ichi the Killer”, “The Happiness of the Katakuris” y tantas otras. Después le perdí la pista y fui viendo sus películas a cuentagotas, algunas mejores y otras peores. Siempre ha estado ahí desde hace mucho tiempo, por eso tenía mucho interés en ver su enésima película “Bad Lieutenant: Tokyo”. Lo primero que se te viene a la cabeza es que como mínimo la película iba a ser tan dura, subversiva y loca como sus hermanas, hijas de Ferrara y Herzog. Y lo segundo es que seguro que Miike le iba a imprimir su propia marca, su sello personal, que es esa pizca justa de locura para salir del cine aplaudiendo. Desgraciadamente, Miike no consigue ni lo uno ni lo otro. BLT es un producto flácido, carente de ingenio, de capacidad de sorpresa y de violencia, más allá de algún momento algo sangriento. Yabuki es un personaje protagonista sin sangre, atormentado pero lo justo, y como buen japonés sumiso pero mal antihéroe malote, se convierte en el perrito faldero de la agente del FBI interpretada por Lily James. Pero aquí no acaba todo lo malo, precisamente esa agente sin nombre, que debería ser un contrapunto cultural en la historia, se convierte en un componente insulso de la trama que no aporta nada, más allá de la evidente atracción física que le genera al protagonista. El momento con más violencia y acción, en una discoteca y causado por ella, comienza de manera ridícula y después no mejora. No todo es malo, porque el villano, aunque mal aprovechado, es carismático y aterrador (me encanta ese cubo con “herramientas” que siempre lleva). Pero más allá de cierta iconografía interesante, el resto es una colección de rincones comunes y convencionalismos que no me han interesado en absoluto. Como Miike hace varias películas al año, seguro que habrá hecho unas cuantas buenas para cuando se me pase la decepción. Para mí, Miike siempre será Miike, y cuando alguna sale regular, ya saldrá otra buena.

Boiuna: La leyenda del Amazonas
Un equipo de médicos voluntarios viaja por el Amazonas de poblado en poblado al borde del río, visitando a pacientes y haciendo tareas humanitarias. Todo va bien hasta que encuentran a un grupo de exploradores de una gran corporación. Un accidente con uno de los miembros del grupo, provoca que los voluntarios tengan que escapar, confrontando a Boiúna, una serpiente gigantesca que está en el imaginario popular como protectora del equilibrio de la zona. Boiúna bebe muy bien de sus fuentes. Es como si el guionista le hubiera pedido a ChatGPT un resumen de las mejores películas de bichos de los 70, 80 y 90, con todos sus rincones conocidos y conveniencias de guion, y luego le hubiese pedido hacer un guion con todo eso, para hacer una película que pueda gustar a nuevo público y a los amantes de la nostalgia (y las buenas pelis). En cierto modo lo consigue, pero con grandes reservas. Lo que mejor funciona en la película es precisamente lo que ya hemos visto mil veces en otras películas. Giros de guion, ver poco al bicho, más por misterio que por falta de presupuesto y poco amor por los personajes. Se agradece, pero carece de originalidad. El guion tiene conveniencias muy convenientes para que todo se complique bastante. Básicamente casi no hace falta la serpiente gigante para que todos esos tontorrones vayan muriendo uno a uno. Sin serpiente tampoco quedaría vivo ni uno, por torpes. Y eso sería divertido si la película no se tomase tan en serio a sí misma. Aunque tiene algún actor que sirve de alivio cómico, todo se siente demasiado serio, sin ningún nivel de autoparodia, y eso MATA este tipo de cine. Como la originalidad brilla por su ausencia y no hay humor, la sensación es plana. Ni chicha ni limoná. Creo que la falta de personalidad del bicho también juega muy en contra del conjunto. Algunas muertes son impactantes, pero ninguna es divertida. No hay nada peor que proyectar una peli de monstruos en el Festival de cine de Sitges y que nadie aplauda cuando una serpiente gigante se come a alguien. Hay que decir que se nota que le han puesto cariño a la producción, con una fotografía que es bella sin esfuerzo porque el Amazonas es visualmente glorioso. Y los efectos visuales están muy logrados, en ningún momento parece una producción de bajo presupuesto, pero sí que juega sus cartas para parecer más cara de lo que es. No se sabe el presupuesto, pero no creo que sea superior a los 15 millones. Boiúna no descubre nada en el género, pero entretiene y tiene buenos giros de guion que amenizan hasta el final, pero no busquéis nada más que eso, porque no lo hay. Encuentra todo mi contenido en www.replicantcine.com
