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Carátula de Una batalla tras otra
Crítica · 2025 · 445 palabras

Una batalla tras otra

★★★★½Vista el 28 sept 2025

En Paul Thomas Anderson conviven dos cineastas, uno introspectivo, sosegado y esteta. Y el otro, gamberro, intenso, potente y que no te da respiro. Su nueva película pertenece sin duda a la segunda categoría.

Lo nuevo de PTA es un entretenimiento potentísimo de principio a fin durante sus 161 minutos de duración. Es una de las pocas películas que recuerdo que me hayan mantenido en tensión, embelesado e interesado de principio a fin. Literalmente no hay ni un segundo de respiro ni superfluo. Cada minuto cuenta, y cada minuto es importante para avanzar en la trama.

DiCaprio y Chase Infiniti (menudo nombre más molón) son dos protagonistas de mucho peso, y de los cuales PTA saca lo mejor que tienen, pero es en los secundarios donde UBTO va la milla extra y consigue un brillo cegador. Teyana Taylor es una fuerza salvaje de la naturaleza en cada plano, Benicio del Toro se pasea haciendo una interpretación apoteósica como sensei latino, y Sean Penn me volvió LOCO como el coronel Lockjaw. Es ese tipo de actor que no se prodiga demasiado, pero que cuando aparece, revienta el celuloide. Los primerísimos planos de PTA y sus extraños fetiches, no hacen más que reforzar nuestra aversión hacia él, pero la cojera, reflejada prominentemente en la cinta, y su obsesión por entrar a cierto club exclusivo, le dan un punto de vulnerabilidad que genera un personaje muy interesante y con muchas capas.

Algunas escenas tienen una energía arrolladora, con planos bellamente rodados que contrastan con la crudeza de lo que está ocurriendo. Sin entrar en detalles, todo el tercer acto es un subidón Hitchcockiano que juega con las perspectivas, la distancia y la tensión de manera magistral.

Ya sé que muchos leeis “Paul Thomas Anderson” y pensáis en cine con ínfulas, elitista y clasista, y tal vez algunas de sus películas sí que lo sean, o requieran un punto extra de inversión en espíritu, como “the master”, “pozos de ambición” o “El hilo invisible”, pero si “Boogie nights” y “Licorice Pizza” te divirtieron, seguramente te lo pasarás en grande con este neowestern que bebe directamente de del cine setentero norteamericano, de los movimientos reivindicativos de los 60 y 70 como el black power, el creciente feminismo de aquella época, el antibelicismo y el indigenismo, y que tiene un mensaje muy vigente en los tiempos que vivimos.

Pero más allá del contenido reivindicativo, la película no se casa con nadie, criticando mordazmente dos puntos de vista claramente imperfectos, cuestionables y completamente dicotómicos, a la vez que muy vigentes en la actualidad, sin hacer prisioneros, pero con un punto de esperanza en el ser humano que fluye durante todo el metraje.